Prologo de un poeta que ya murió sin ver la muerte

Mi poesía es un grito en la oído del hereje que es ciego, el anuncio de la muerte que vive para irse conmigo a un baile de versos y estrofas que nacen de mi mano que me lleva de vuelta a al vida para perturbar con lo que sale de mi boca, de mis poros, de mi lengua anticuaria difuminada por el tiempo, por mis dedos grises de mis manso mas grises todavía

lunes, 14 de febrero de 2011

Con la cuerda al cuello


Maggie estaba vestida de negro y no precisamente para una gala, ni un matrimonio, sino para el funeral de su padre, recordando sus últimas visitas al hospital antes de morir, el último abrazo que le dio con lágrimas en sus mejillas. Ya pasado un mes la muerte para Maggie tenía algo inicial causante, una cuerda pudo ser para Maggie como un atropello o accidente para alguien que no sea Maggie.

En Maggie la vida dejo de sonreírle hace tiempo ya ha pesar de que fuera un mes, abandonada por al vida dejo de importarle todo, incluso su madre que la llevaba al medico, interna en la soledad se hacia cortes en el brazo por cada recaída que tenia hace ya más de un año. Apaciguada en su llanto solitario leía las cartas empolvadas de su madre en el ático en sus momentos tristes que no aguantaba mas las cosas dentro de su confusión dentro de su cabeza. Angustiada bajo la vida fue al baño, abrió el botiquín buscando todas las pastillas que tuviera a la vista, tomándoselas en el sillón viendo la televisión por última vez, comenzando un viaje al infierno que sabría bien que terminaría ahí. Entre la vida y la muerte camino por un pasillo con un niño en llamas que le tomaba la mano mirándola con una sonrisa burlesca, luego se desmayo para despertar en una cama de hospital ha cuarenta grados de temperatura ambiente, abrió los ojos y noto que satanás la estaba observando fijamente dormir, ella solo pregunto por qué hacia tanto calor, satanás solo le dijo bienvenida al infierno fumando un habano. Maggie asustada le pregunto como llego ahí, satanás riéndose le dice que es donde llegan los suicidas, pero como era la primera vez que lo hacia y le caía bien así que le dejaría ir, además es muy joven, tomándole el trasero fuertemente la hizo despertar en la cama del hospital en la vida real; abrió los ojos y su madre lloro lanzando un grito que casi la dejo sorda. El doctor le pronostico que casi muere, Maggie se hizo la indiferente sabiendo que se iría al siguiente día a casa para intentar ver la muerte nuevamente a la cara e irse de al mano con ella por un túnel del que no volvería jamás.

Cuando llegaron a casa su madre la abrazo de sorpresa muy fuerte llorando a mares, dejando todo su hombro húmedo pidiéndole perdón, Maggie le pregunto por qué pedirle perdón si no ha hecho nada, su madre solo le dijo que perdón. Pasaban los días y Maggie no lloraba ni sonreía, como un muñeco se quedaba sin decir nada durante una semana, en su cuarto solo tenía dibujos de la muerte en diversas formas como un obsesión que tenia en su cabeza.

Una noche salio y en la mañana solo volvió para dormir un poco, cuando despertó miro el techo dos horas sin mover un parpado como hipnotizada por algo dentro de su cabeza, en momento se levanto y tomo una cuerda y fue a la ducha para abrir la ventana y mirar el cielo por ultima vez de noche estando viva. Su madre por el contrario leía un libro de cómo hablar con un hijo depresivo, miro la hora y noto que Maggie había estado demasiado tiempo en el baño, así que fue a ver que pasaba, toco y toco pero Maggie no salía, en un momento escucho algo caer y procedió a llamar a un vecino que iba pasando por fuera para que abriera la puerta con un hacha. Maggie ya difunta debajo de una cuerda en la ducha colgada de solo un lienzo su cuerpo húmedo en lagrimas y gritos maternos desesperados, el vecino llamaba al 131 para pedir ayuda urgentemente. Despertando en un lugar blanco ve a un hombre acercarse a ella lentamente, a medida que se iba acercando noto que era su padre, Maggie corrió donde el a abrazarlo, al abrazarlo el seco sus lagrimas diciéndole que a sabido que ha intentado suicidarse, Maggie solo agacho la cabeza respondiéndole que es cierto, su padre solo le dice que no este triste porque el siempre va estar con ella, capaz que no este físicamente pero si su espíritu para escucharla; después de la conversar se abrazaron nuevamente, Maggie cerro los ojos para luego abrirlos y ver una habitación de hospital, su madre estaba dormida al lado de ella en la silla, Maggie la despertó, su madre la abrazo mientras Maggie le pedía perdón. Al cabo de un mes Maggie no volvió a intentarlo, pensando que no querría volver a ver a la muerte sin alguna razón para intentarlo, en que su padre no la abandonaría aunque no estuviera físicamente.

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