Prologo de un poeta que ya murió sin ver la muerte

Mi poesía es un grito en la oído del hereje que es ciego, el anuncio de la muerte que vive para irse conmigo a un baile de versos y estrofas que nacen de mi mano que me lleva de vuelta a al vida para perturbar con lo que sale de mi boca, de mis poros, de mi lengua anticuaria difuminada por el tiempo, por mis dedos grises de mis manso mas grises todavía

lunes, 21 de febrero de 2011

Gritos


Un hombre grita
adolorido en silencio
de dolor
de desesperado
de moribundo
llega un cuervo
y muchos más
como una ola
oscura muerta

Una pesadilla
viva infinita
que rompe el oír
de los presentes
gritos mudos
que nacen
que surgen
que no mueren

En blanco y negro
un sueño horrible
en manos negras
lluvia negra
sentimientos oscuros
cielo gris de un hombre
que no sabe por qué grita

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