Prologo de un poeta que ya murió sin ver la muerte

Mi poesía es un grito en la oído del hereje que es ciego, el anuncio de la muerte que vive para irse conmigo a un baile de versos y estrofas que nacen de mi mano que me lleva de vuelta a al vida para perturbar con lo que sale de mi boca, de mis poros, de mi lengua anticuaria difuminada por el tiempo, por mis dedos grises de mis manso mas grises todavía

jueves, 26 de febrero de 2009

Recuerdo de amor


El la conoció en el prado corriendo, sus ojos se perdieron en su mirar, el cabello tan rubio como hilos finos, acercarse fue su reto. Se acero, pues la frase no pudo decir, mas solo balbucear lo acerco.
Con el tiempo se enamoraron, su mirar nunca olvido, ni su suave piel despegar. Los labios suaves y finos de ella a besar no pudieron responder, todo iba bien, hasta fruto dio, pero no todo seria felicidad. Su luz se empezó a apagar; postrada en al cama se encontraba, la muerte la esperaba. El no lo creía hasta el luto llegar, las lagrimas del cielo cayeron como las de los rostros por al tristeza.

El mirar del se opaco al igual que sus ganas de vivir, el cielo se le nublo. En sus sueños la veía y la tomaba con sus labios, pero al despertar era su pesadilla ya que ella no estaba.

Un día decidió, viejo y cansado sin nada más que hacer, que solo dormir, tomo el sueño eterno, dejando de recordar y reencontrase con ella, viajando al conocer de donde su felicidad y la de ella eran eternas al igual que el momento del prado

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