Prologo de un poeta que ya murió sin ver la muerte

Mi poesía es un grito en la oído del hereje que es ciego, el anuncio de la muerte que vive para irse conmigo a un baile de versos y estrofas que nacen de mi mano que me lleva de vuelta a al vida para perturbar con lo que sale de mi boca, de mis poros, de mi lengua anticuaria difuminada por el tiempo, por mis dedos grises de mis manso mas grises todavía

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Oscuro cielo diurno


Vivo de mis sueños
infinitos en un cielo
lleno de mis ánimas
pasadas ya olvidadas
viajo por el mundo
hecho a mí gusto
con los ojos de la luna
viendo mis actos vivos

Cierro los ojos, despierto
y veo lo que piensan
las almas encerradas
en si voluntariamente
el tiempo transcurre
lento en momentos libres
de su pesar imaginario

Se escuchan las voces
cerradas en ellas, limitadas
sin valor
lo simple de aquello
sin religión que seguir
las danzas bailan
al ritmo de un verso
que ronda a la llocura

De la mano de dios
se ve un grito del cielo
es un ángel que cae
del esplendoroso
qquel eden
luces que brillan
en un cielo oscuro diurno
que muere a las albas
de mis muertes rotundas

Vivo los días caminando
en tierras cultivadas
de mis ideas que caen
como la lluvia acida

Reviven las ruinas perdidas
de mis memorias iluminadas
en el claro del anochecer

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