Prologo de un poeta que ya murió sin ver la muerte

Mi poesía es un grito en la oído del hereje que es ciego, el anuncio de la muerte que vive para irse conmigo a un baile de versos y estrofas que nacen de mi mano que me lleva de vuelta a al vida para perturbar con lo que sale de mi boca, de mis poros, de mi lengua anticuaria difuminada por el tiempo, por mis dedos grises de mis manso mas grises todavía

domingo, 19 de diciembre de 2010

Cielos grises vespertinos


Dejamos el sueño
para vivir la realidad
lejos de lo prometido
de los gritos hacia dios
buscando una respuesta
con alas rotas
y las plumas manchadas
de dolor

Vivimos en el vidrio
incrustado en el alma
y nuestras espaldas hastiadas
queremos imaginar
la felicidad desengañada
en una botella de cerveza

Se ve a Bukowski riendo
cavo una tumba rota
sin nombre a quien destinar
pintando colores en un cielo gris
para no verlo tal como es
sin volar ni soñar
pasamos la vida arrastrándola
como un trapo sucio de vergüenza
lleno de lamentos pensados
has que somos animas

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