Prologo de un poeta que ya murió sin ver la muerte

Mi poesía es un grito en la oído del hereje que es ciego, el anuncio de la muerte que vive para irse conmigo a un baile de versos y estrofas que nacen de mi mano que me lleva de vuelta a al vida para perturbar con lo que sale de mi boca, de mis poros, de mi lengua anticuaria difuminada por el tiempo, por mis dedos grises de mis manso mas grises todavía

martes, 4 de enero de 2011

amantes lejanos


Mi dueña es la amante
sin nombre que me tiene
a su merced sin necesitarme
el tiempo pasa amargamente
sin avanzar bajo el minutero
de plata que se negó a correr

Asesinado por el cuchillo
de oro en mi corazón
la conozco sin saber
siquiera quien es ella
o quien fue anteriormente
amantes iluminados a oscuras
por sombras sin vida viva

Mi vida mía que sufre
sin castigo ni suplica

Muertos nos encontramos
bajo un bosque vivo en otoño
caminamos de la mano
sin saber por qué nos conocemos
tampoco por qué nos amamos
menos si no conocemos el verbo amar

solo somos dos corazones

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